
La travesía de Julio nos llevó a Nangulví, un pequeño poblado turístico en la provincia de Imbabura, escondido entre montañas de formas extrañas y de clima templado.
Nos dimos cita Aquiles Zurita y su hermana Jenny, Edison Armas y familia, Alvaro Izurieta con Charlie de copiloto y Viviana, Mauricio, su hijo Mateo y dos acompañantes, que fueron como invitados a la travesía.
La ruta fué bastante transitable, con lastre que nos exigió enclavar la doble transmisión y evitar derrapes. Pasamos por poblaciones como Palmapamba, Cachapata en donde la agronomía es la base económica. Llegamos a un sector donde dos piedras enormes fueron olvidadas en medio de la carretera, otra parada técnica y a volver a la ruta.
El complejo turístico está bien equipado, tiene varias piscinas cuyas aguas termales bordean los 70°celsius. Armamos el campamento y procedimos a almorzar. Ingresamos a las piscinas en donde departimos casi toda la tarde, conversando, nadando y polemizando con temas de política con Aquiles y Edison. La tarde nos brindó un amable descanso de la empolvada ruta.
Cerca de las 9pm prendimos la tradicional fogata, con leña que recolectamos por el río, y departimos entre amigos. No faltó un traguito de vodka que hizo mas amena la conversación sobre herramientas, anécdotas, política, matizados con uno que otro cacho.
Edison y su familia madrugaron a las aguas termales, al igual que Aquiles y Jenny. Un pero chocó contra la carpa en la que dormíamos Alvaro y yo, fue el momento de despertarse, ir al complejo y disfrutar de las bondades del agua caliente de las piscinas y la ducha. Desayunamos con toda la parsimonia del caso y desarmamos el campamento para recorrer los 58 km que nos separaban de Cuicocha.
Edison se puso a la cabeza de la caravana, pero solo fué hasta llegar al parque de Apuela, ya que toda la gente que hacia compras interrumpía el camino, con Alvaro bordeamos el parque y salimos delante de Edison. El camino a veces era empedrado, pero el lastre polvoriento nos acompañó toda la travesía, lo cual fué lo indicado para que Alvaro muestre sus habilidades de manejo en rally (ver el video).
Empezábamos a subir al páramo y la temperatura bajaba. Zigses, pajonales y hasta un quilíco que se cruzó en el camino nos hacían saber que estábamos cerca de la laguna. Hicimos algunas paradas para disfrutar de del paisaje y de una chorrera en donde nos refrescamos de tanto polvo que traíamos encima.
Gracias nuevamente a todos los participantes de ésta travesía. Nuestro club sigue creciendo, pronto cumpliremos 3 años y 20 viajes!!
Mas fotos de la travesía en nuestra galería.
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