lunes, 30 de septiembre de 2019

Travesía Septiembre 2019 - Mindo


Bitácora travesía Club Niva 4x4 Ecuador.
Fecha: 22 de septiembre del 2019
Destino: Mindo.

La travesía del mes de septiembre del 2019 fue planificada con destino Mindo por la ruta del Quinde.  Desde las 8:30 de la mañana nos empezamos a reunir los confirmados para la travesía,  siendo las 9:15 y estando ya casi todos (a excepción de Eduardo), empezamos la ruta.

El clima nos ayudó ya que el día estaba soleado, las tripulaciones participantes en orden de ruta fueron: Aquiles con Joel y David, Jorge con Anita Belén, Francisco con: Gigi, Daniela, Carlos y Sofía. Luego Pablo con Paola, Nicolás, Valentina y la peque Martina, luego Cristhian con Carmita, Ariel y Renato. Cerrando la caravana, Oswaldo y Silvana.

Empezamos la subida por la ruta a Nono, las tripulaciones estábamos en contacto mediante nuestros radios de banda civil.  Esta travesía fue un poco diferente a las anteriores, ya que una de las actividades planificadas fue tubing en Mindo, razón por la cual, contamos una gran concurrencia juvenil.

Durante la subida hacia el Pichincha se pudo observar el cambio, de ciudad a naturaleza pura, así como también en la calidad de las calles, las cuales se iban acortando en su ancho hasta ser justas para dos vehículos pequeños.
Sin mayores contratiempos llegamos a Nono, no nos detuvimos y continuamos hacia el siguiente punto de control, Tandayapa. El camino a la salida de Nono cambió a lastre y como al parecer no había llovido, tenía polvo, por lo que se tomó distancia prudencial entre un Niva y otro, pero siempre manteníamos el contacto entre los autos.
El paisaje fue cambiando hasta ser el de un bosque nublado, el camino era ya casi de un solo carril, la velocidad promedio era de 30 kms por hora.  El camino presentaba una serie de curvas  y en cierto tramo íbamos ya a la par con el río, lo cual creaba paisajes dignos de admirar y cuidar. En cierto momento de la ruta, por el radio se escuchó una sugerencia para una “parada técnica”, la cual se tuvo en el lugar adecuado.

Compartimos unos minutos entre todos los tripulantes de los Nivas, conversamos de los viajes anteriores por el mismo lugar y sus respectivas anécdotas. En ese lugar fuimos alcanzados por un grupo de entusiastas del enduro. Después de unos 20 minutos, decidimos continuar con la travesía haciendo énfasis en una parada en Tandayapa, la cual había estado a unos 800 metros y unas cuantas curvas de donde nos detuvimos.
Teníamos expectativas de compras en Tandayapa, como una funda de papas, una cola, chocolates, pero nada de eso pudo hacer, ya que la tienda del lugar a gran suerte tenía unas 4 botellas de agua y unos cuantos chupetes de fresa.
El grupo de motos de enduro se encontraba en este lugar, fue grata sorpresa el verlos ya sin cascos, ya que al parecer eran familiares de todas las edades y generaciones.
Después de unos minutos en Tandayapa y bajo la custodia del patrullero local, emprendimos ruta hacia San Mateo a las 10:55, el camino era lastre y empedrado, con pendientes y curvas. En el trayecto nos encontramos con ciclistas que estaban al límite de sus capacidades, comentamos por radio respecto al estado de nuestros vehículos y afortunadamente ninguno presentaba inconvenientes, la temperatura de los motores  era la normal para el tipo de terreno y esfuerzo que venían realizando.
Una vez alcanzada la cima de la montaña, pudimos aumentar un poco la velocidad y llegar hasta San Mateo y el cruce de la carretera pavimentada, la cual tomamos con las debidas precauciones y en unos minutos estuvimos ya frente al desvío hacia Mindo.

Luego de unos minutos y en completo silencio radial, llegamos a Mindo, siendo las 11:45, por precaución preguntamos en el restaurante acordado si debíamos o no reservar el almuerzo, esto lo hicimos porque Mindo es un lugar muy turístico y como íbamos con muchos niños no queríamos tener inconvenientes en el almuerzo. Nos informaron de que no habría problema y que si tenían abastecimiento para todos los posibles comensales, por lo que nos subimos a nuestros Nivas y nos fuimos directo hacia el lugar del tubing.

Tomamos el camino a la salida de Mindo y luego de unos minutos nos encontramos con las personas que ofrecen este servicio, acordamos un precio por persona y estacionamos los autos en el punto de llegada del tubing, el precio incluía trasporte en camioneta hacia el lugar de salida y obviamente el tubing por el río.
Debido al número de personas dispuestas a disfrutar de esta aventura, el número de “boyas” necesarias fueron 3, cada una tenía capacidad para 6 personas. Aquí en el parqueadero, nos pusimos los trajes adecuados, camiseta, pantaloneta y chanclas.
Fuimos en dos camionetas hacia el lugar de partida, allí nos dieron chalecos salvavidas, cascos de protección y una inducción de cómo comportarnos y que hacer una vez que estemos en el río.
Cada boya iba acompañada por un guía, en nuestro caso era Alex, en la otra, fue Alirio, los dos hermanos y uno de los conductores de la camioneta era su padre, es decir todo en familia.
La primera sensación al entrar al río fue de mucho frío, nos ubicamos según los recomendado por Alex, en mi boya fui con Joel, David, Nico, Valentina. En la otra, toda la tripulación de Francisco, Jorge Y Anita Belén, fueron en otra boya con otros turistas.

Si bien es cierto, la distancia entre la llegada y el punto de partida del tubing yendo en auto no era muy lejana, por el río nos demoramos como media hora, nos explicaron que era por la temporada, ya que el caudal del río no era muy fuerte y que el mismo trayecto en invierno toma solo 10 minutos.
Debo mencionar que todos, sin importar la edad y el frío del agua, disfrutamos mucho de la aventura.
Una vez que llegaron las tres boyas procedimos a cambiarnos de ropa y dirigirnos de regreso a Mindo al restaurante siendo las 13:30, una vez allí nos topamos con la situación de que debido al número de personas teníamos que dividirnos en dos mesas. Nos pasaron las cartas, optamos por lomos a la piedra y churrascos, los cuales fueron servidos en un tiempo y calidad bastante aceptable.
Como siempre, compartíamos entre los comensales y no pudimos hacer sobremesa ya que nuestros puestos eran requeridos por más turistas que deseaban disfrutar de la comida que allí servían.



Nos agrupamos a la entrada, en nuestro caso salida de Mindo y una vez que todos estuvimos juntos, procedimos a regresar hacia Quito, habíamos acordado que el regreso lo haríamos por el odioso, monótono y aburrido pavimento.
Después de aproximadamente dos horas de viaje y estando en la mitad del mundo, procedimos a despedirnos, eran como las 17:00, algunos tomamos la nueva vía que une la mitad del mundo con la Ave. Simón Bolívar, y otros la Av. Córdova Galarza.
Debo resaltar, el compañerismo, y apoyo de todos los integrantes de la travesía, así como el buen estado de sus vehículos ya que durante todo el viaje no tuvimos ningún inconveniente.

Saludos y hasta la próxima.
Aquiles



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